Gusto Bakery

Estos son nuestros Panaderos expertos

Wu Pao-Chun

Wu Pao-chun es un ejemplo de superación: de niño pobre y problemático pasó a ser el mejor panadero del mundo. Ha escrito un libro, tiene una fundación, acaba de abrir la mejor panadería que conocemos y, además, filman un documental sobre su vida. Lorem Ipsum es simplemente el texto de relleno de las imprentas y archivos de texto. Lorem Ipsum ha sido el texto de relleno estándar de las industrias desde el año 1500, cuando un impresor (N. del T. persona que se dedica a la imprenta) desconocido usó una galería de textos y los mezcló de tal manera que logró hacer un libro de textos especimen. No sólo sobrevivió 500 años, sino que tambien ingresó como texto de relleno en documentos electrónicos, quedando esencialmente igual al original. Fue popularizado en los 60s con la creación de las hojas "Letraset", las cuales contenian pasajes de Lorem Ipsum, y más recientemente con software de autoedición, como por ejemplo Aldus PageMaker, el cual incluye versiones de Lorem Ipsum.

Karlo

Hubo una vez en un pequeño pueblo un panadero muy famoso; se levantaba muy temprano cada madrugada para encender su horno y preparar la masa. La gente se despertaba entonces con el dulce aroma que entraba por sus ventanas y venían desde muy lejos tan solo para tener la oportunidad de llevarse una pieza de pan. El hombre vendía cada vez más y gracias a esto podía darle a su familia una buena vida. Viendo el éxito que tenía y aprovechando que a veces no se daba abasto para surtir tantos pedidos, uno de sus vecinos abrió también una panadería. Los primeros días regaló a la gente pruebas gratis de sus productos, hizo promociones, etc. Pero las preferían esperar por el otro panadero. Entonces el vecino empezó a espiar al panadero para ver como preparaba el pan, y así copiarlo. Pero cada cosa que intentaba fracasaba. El hombre empezó a renegar de su suerte, se había endeudado mucho para poder abrir ese negocio y además consumía tanto su tiempo que tuvo que abandonar su trabajo de años, estaba en realidad frustrado, pues pronto su panadería cerró, y al primer panadero le iba aún mejor. Se deshizo pensando en que había fallado, pero las cosas en realidad eran sencillas y es que el panadero realmente amaba lo que hacía, jamás lo hizo con la intensión de ser rico; desde muy pequeño descubrió su vocación, sabía lo que quería al crecer, y luchó por ello, para él no se trataba de un trabajo, sino de compartir con los demás algo que le gustaba. Ponía amor en todo lo que hacía, porque estaba verdaderamente contento.

Paula

Paula desde que tiene vida ha visto hacer el pan en la casa, era su sueño ser panadera y seguir manejando el negocio de sus padres, así que cuando terminó el colegio se inscribió en un curso para aprender el arte del pan. Paula con el tiempo se convirtió en una artista haciendo esculturas en pan y una genio por que el pan que hacia duraba meses y hasta el año que era como bendito, toda la gente lo sabía y compraban su pan en la panadería de su familia por que decían: "que Paula era la mejor en el arte del pan", por lo tanto Paula se volvió famosa en el mundo ya que las personas testimoniaban que el pan que ella hacía duraba meses. Paula en agradecimiento creo una organización de beneficencia y una escuela que llamó el arte del pan donde Paula enseñó la magia de su pan, para que todos los panaderos tomaran nota como sus manos mágicas creaban el pan que duraba meses, aumentando la vida de las personas y dando prestigio a su profesión.

asistentes
En las montañas más altas del mundo vivía el mejor panadero del mundo. Miles de personas en el mundo entero viajaban a su casa para comer el delicioso pan que hacía. El problema de su comida no era solo que se encontraba en uno de los lugares más alejados, era mucho más cara que cualquier otro pan existente. Un día llamaron a la puerta de su casa a primera hora de la mañana. Nunca nadie iba tan pronto debido al frío que hacía cuando subías la ladera de las montañas. Con los ojos legañosos el panadero abrió la puerta, encontrándose a una mujer que llevaba a una niña pequeña de la mano. Le explicó que se habían perdido en las montañas y que la su hija tenía mucha hambre. Cuando el panadero les dijo el precio del pan la madre le dio las gracias y se fue sin comprarlo al ser tan caro. Justo en el momento en el que desaparecían a lo lejos el panadero salió corriendo de su casa con una pequeña hogaza quemada, diciéndoles que se la daba gratis pero que no se lo dijeran a nadie. La niña comió el pan con una sonrisa de satisfacción, disfrutando del mejor pan del mundo a pesar de que no se encontraba en perfectas condiciones. Esa sonrisa marcó profundamente al panadero durante mucho tiempo. Años después volvieron a llamar a la puerta del panadero a primera hora. Se trataba de una jovencita que llevaba a dos niños de la mano. Era la niña de hace años, trayendo a dos pequeños huérfanos a probar el pan tan rico que ella misma había comido en el pasado. Trajo todo el dinero que había ahorrado esos años, pero el panadero al ver a los niños declinó cobrarles nada, regalándoles esta vez a cada uno una hogaza recién salida del horno. Las sonrisas de los pequeños y de la joven fueron las más bellas que había visto en su vida. Desde ese día el panadero vendió el pan a un precio que todo el mundo podía permitirse. Abrió su tienda para todo el mundo pidiéndoles solamente que compartiesen con él los sentimientos que les transmitía el primer mordisco que daban, descubriendo que el dinero nunca puede llenar el espacio reservado para la bondad.